Header image  
 
line decor
  
line decor
 



 



 

 
Phrynops hilarii

Phrynops hilarii (Duméril & Bibron, 1835)
Tortuga cabeza de sapo de Hilaire
Inglés: Hilaire's spotted-bellied toad-headed turtle
Alemán: Hilaires Krötenkopfschildkröte

Taxonomía:
El género Phrynops se divide actualmente en tan solo 4 especies, siendo Phrynops hilarii una de las más conocidas. Algunas especies que estaban anteriormente incluidas en este género han pasado a formar parte de los géneros Batrachemys, Bufocephala, Rhinemys, Ranacephala y Mesoclemmys.

Especies similares: Físicamente se puede parecer a las especies que conforman los géneros mencionados en el anterior apartado, aunque la peculiar coloración de su cabeza la hace inconfundible.

Morfología: Tiene un  caparazón muy aplanado, bastante deprimido entre la 2a y 3a placa vertebral. Es de color gris oliváceo uniforme (algunas veces adquiere tonos más bien marrones), sin manchas ni dibujos.
El plastrón es de color amarillo-anaranjado con pequeñas manchas y dibujos circulares de color grisáceo.
Su cabeza es bastante grande y aplanada, recordando a la de una serpiente o también a la de un sapo. Es de color amarillento en su mitad superior, con una fina raya negra que la cruza a media altura, pasando por en medio de los ojos (que al tener también una pequeña franja negra hacen que no se interrumpa). La mitad inferior es de color claro, prácticamente blanco, con alguna pequeña raya o con pequeños puntos negros. Debajo de su boca observamos dos barbillones cortos pero bastante gruesos. Su cuello es muy largo y lo retrae de forma lateral a su caparazón (al igual que todas las tortugas de esta familia).
Sus patas son muy palmeadas. En su parte superior son de color gris, y en la parte inferior son de tonos muy claros. Ambos tonos están separados por otra raya negra. Las zonas visibles de su cuerpo son también claras con pequeñas manchas grisáceas.

Dimorfismo sexual: En esta especie el dimorfismo sexual no es muy evidente. El plastrón de los machos es cóncavo, y su caparazón suele ser más aplanado que el de las hembras.

Tamaño: Pueden alcanzar los 40 cm en su estado adulto, aunque se han encontrado ejemplares de hasta 45 cm.

Distribución: En la Argentina, la tortuga de laguna -Phrynops hilarii- tiene amplia distribución en la región vinculada con los cuerpos de agua de las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, llegando por el sur hasta el sector septentrional de la provincia de Buenos Aires. La especie habita además en casi toda la República Oriental del Uruguay, el sur de Brasil y gran parte del Paraguay.

Hábitat: Como todos los reptiles de hábitos anfibios bien definidos, la tortuga de laguna prefiere vivir en aguas calmas con abundante vegetación. Siempre se la encuentra asociada con poblaciones de plantas acuáticas, en especial con juncos, camalotes, lentejas y repollos de agua, donde captura gran parte de los animales que constituyen su alimentación y se protege contra sus enemigos naturales.

Alimentación: Es una especie prácticamente carnívora. Se alimenta de peces de distintas especies, moluscos, insectos, crustáceos, anfibios, pequeños mamíferos e incluso de carroña.

Comportamiento: Es una especie muy tranquila, que no suele ser agresiva con otras tortugas de su especie ni con el resto de especies. Suelen juntarse en las zonas más idóneas para asolarse.
Estas tortugas están activas durante todo el día, y por la noche suelen dormitar en el fondo del agua.
Durante las semanas más frías estas tortugas hibernarán en el fondo de los cursos de agua, aunque en los días más cálidos pueden verse tomando el sol. Esat especie hiberna durante cortos periodos de tiempo y con temperaturas muy suaves.
Son excelentes nadadoras debido a las modificaciones que en el curso de la evolución ha sufrido su anatomía, dotada de un diseño hidrodinámico, ya que el caparazón —considerablemente liso— se halla comprimido en su parte dorsal y ventral. También las extremidades están achatadas hacia atrás; además tienen membranas entre los dedos que al extenderse facilitan la natación. Todas las actividades de las tortugas de laguna se llevan a: cabo en horas del día; no obstante, en raras ocasiones, generalmente vinculadas con la reproducción, suelen extender su actividad al crepúsculo. Es de hábitos sociales bien definidos, ya que se une con los otros ejemplares de la población tanto en épocas desfavorables como en las otra

Reproducción: La actividad reproductora de la tortuga de laguna se inicia hacia el mes de diciembre, época en que el cortejo, la cópula y la postura de huevos son claramente observables; finaliza hacia febrero, cuando los ejemplares dedican mayor tiempo a otros comportamientos no menos importantes como asolearse y buscar alimentos.
A pocos metros del agua, en algún sector desprovisto de vegetación -tanto en arena como en tierra- la futura madre busca un lugar con adecuada humedad e iluminación, donde los rayos solares incidan de tal modo de permitir la incubación de los huevos. Usando alternativamente cada miembro posterior cava un hoyo elipsoidal de alrededor de nueve centímetros de largo por siete de ancho y aproximadamente once de profundidad, donde desova. A continuación tapa el nido y se dedica a una severa vigilancia del mismo.
El tiempo de gestación de los embriones, incubados dentro del hoyo, es de 70 días si las condiciones son óptimas, pero -como ocurre con la mayoría de los reptiles-, si las características ambientales no son favorables, el nacimiento puede atrasarse significativamente. La cantidad de huevos colocados por las hembras oscila entre cinco y veintidós. Los huevos son blancos, redondos, lisos al tacto; están bien calcificados (su cáscara es dura), son casi esféricos (de unos tres centímetros de diámetro) y pesan entre 15 y 16,5 gramos. Finalmente, cuando todas las condiciones están dadas, nacen las crías, cuyo espaldar mide menos de tres centímetros y medio de largo por casi tres de ancho. De inmediato se dirigen al agua y se refugian durante su primer tiempo de vida entre la vegetación acuática donde se halla el alimento adecuado para su desarrollo -pequeños insectos, caracoles y peces-, y donde además encuentran lugar adecuado para asolearse.

Bio-Ecología: La tortuga de laguna es carnívora; consume presas vivas y muertas. Los componentes de su dieta varían de acuerdo con la edad y la estación del año: los jóvenes se alimentan fundamentalmente con insectos, caracoles y renacuajos; los adultos consumen insectos, peces, pichones de aves y pequeños mamíferos. Sus principales depredadores son reptiles (como el yacaré) y aves (como las cigüeñas), que comen huevos y ejemplares juveniles.
El tamaño de la presa y su dieta cambian a medida que crecen, cuando también aumenta su voracidad.

Problemática: Como la mayoría de especies de nuestro planeta, uno de las principales amenazas para esta tortuga es la pérdida de hábitats provocada por la presión humana y la expansión urbanística.
Aunque no se conoce con exactitud el estado de las poblaciones de la tortuga de laguna en la Argentina, se estima que hay un frágil equilibrio con leve retroceso. Los agentes contaminantes ejercen su presión directa o indirecta sobre varias poblaciones que se ven forzadas a emigrar. Parte de su alimentación son peces, anfibios, caracoles e insectos, algunos de ellos huéspedes intermediarios de numerosas enfermedades parasitarias del ser humano. El control que estos animales ejercen es de vital importancia para combatir ciertas parasitosis del hombre.
Esta especie no suele padecer enfermedades.